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Gobierno Abierto - Marketing Político en la Red

Por César Calderón

Como si de los estados de la materia se tratase, la nueva idea de la colaboración, basada en el paradigma del gobierno abierto y  que comienza a llegar a nuestras costas consta también de cuatro estados, cada uno de ellos más complejo, pero que si se cumplen otorgarán al gobierno que los realice y a sus ciudadanos amplios beneficios, más allá incluso del ámbito político y entrando incluso en el campo de la felicidad ciudadana:

 

1.- Colaboración GubernamentalHablamos en este punto tanto de la colaboración interna de un gobierno y los departamentos que lo forman como de la colaboración de este con otros gobiernos. No vamos a hablar de la colaboración interna en un gobierno que, como el valor en los militares, se presupone, sino de la colaboración entre administraciones diferentes.

El caso más clásico que se puede presentar en este punto es aquella comunidad autónoma de nuestro país que encarga un desarrollo informático de gestión, mientras las otras dieciséis que la rodean, todas en un estadio muy similar de desarrollo y necesidades, lo realizan poco antes o poco después.

Evadiéndonos del tema de la interoperabilidad, y asumiendo que los desarrollos serán compatibles, al final del proceso nos vamos a encontrar con 17 productos diferentes que sirven para lo mismo y cuyos desarrollos han sido ejecutados por 17 empresas diferentes cada una desde el principio hasta el final, multiplicando unos costes que de otra forma hubieran sido razonables.

En época de crisis, debemos impulsar que esta colaboración de los gobiernos se realice de forma eficiente, apostando por el software libre y los formatos abiertos como la mejor forma de abaratar costes, compartir conocimiento y desarrollar entramados sociales colaborativos que aporten una red de la que se puedan nutrir toda la sociedad.

2.- – Colaboración con la sociedad civil

Los gobiernos no deben solo colaborar con otros gobiernos, también deben hacerlo con la llamada “sociedad civil”.

Hablamos aquí tanto de las organizaciones de la sociedad civil clásica, como de aquellas otras que pertenecen al denominado tercer sector y que trabajan básicamente en temas de solidaridad. Organizaciones acostumbradas a trabajar con los gobiernos, y que todas ellas poseen un importante expertise en la que es su labor, y que por tanto deben ser escuchadas a la hora de repensar los procedimientos de relación agilizándolos y suprimiendo costes innecesarios en las transacciones de información.

3.– Colaboración con la empresa privada y los emprendedores

Muchas veces olvidamos que las empresas privadas y los emprendedores son uno de los sectores más dinámicos y que más pueden aportar a la hora de evolucionar nuestras sociedades.

Y no hablamos únicamente de su capacidad de generar riqueza y empleo, en muchas ocasiones debajo de la piel de un emprendedor encontramos auténticos idealistas que buscan contribuir a la mejora del entorno en el que viven.

Los gobiernos deben colaborar por tanto con estos sectores, con el empresariado tradicional y con estos emprendedores que son capaces de compatibilizar la búsqueda del legítimo beneficio con la función social de sus emprendimientos.
Hoy no podríamos pensar en la Internet que conocemos sin el impulso de Google, Apple, Spotify o Facebook, empresas que están contribuyendo al desarrollo de nuestro entorno, conectando a miles de ciudadanos y propiciando entornos de desarrollo y mejora social.

En nuestro país también comienza a desarrollarse un importante sector alrededor de la idea de relacionar a los gobiernos con los ciudadanos, del que son punta de lanza las empresas infomediarias, que nacieron para colaborar con los gobiernos generando aplicaciones para aportar valor a los datos liberados por las mismas.

La tarea pendiente es  propiciar esta relación de colaboración, cuidarla y engrasarla constantemente para, además de generar el sustrato suficiente para la creación de riqueza y empleo, aprovechar su impulso y sus capacidades en beneficio de toda la sociedad.

4.- Colaboración con los ciudadanos de a pie

Y por último, pero no por ello menos importante, hay que referirse a la colaboración entre los gobiernos y los ciudadanos de a pie, los que no podemos encuadrar en las anteriores categorías.

Hoy en día, el abaratamiento de los costes de las herramientas informáticas, la extensión de Internet como plataforma de expansión del conocimiento, las conexiones de banda ancha y la generación de recursos como la nube, hacen que en muchas ocasiones los ciudadanos de infantería dispongan de mejores herramientas que los propios gobiernos – sobre todo si estos continúan usando software propietario-.

Estos factores hacen que cualquier ciudadano sea capaz de realizar propuestas a los gobiernos, en absoluto pie de igualdad y que sean capaces de mejorar la vida de sus vecinos.

Fuente: Blog de César Calderón



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