
Por: Ricardo Amado Castillo
En Octubre de 2010, Francisco Everardo Oliveira Silva, payaso de profesión y mejor conocido en Brasil como “Tiririca” fue electo Diputado Federal, siendo además el Diputado mas votado de todo el país con mas de 1,3 millones de votos. Una de sus propagandas electorales mas exitosas decía: “Vote por mi. Usted sabe lo que hace un Diputado Federal? Yo tampoco se, pero vote por mi y le cuento”. En otra pieza llegó a decir: “Hola amigos, voten por mi que quiero ser Diputado Federal para ayudar a los mas necesitados, incluyendo a mi familia!”.
El caso de Tiririca sintetiza un primer elemento del rompecabezas de las elecciones legislativas en cuanto a que un grupo importante de ciudadanos siente poquísima confianza en sus representantes y en sus parlamentos. Además, en muchos casos, los ciudadanos no tienen una idea concreta sobre la relevancia del trabajo legislativo y como los parlamentarios podrían impactar (o agravar) la solución de sus problemas inmediatos.